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EL
KOAN *
Taibai preguntó a Baso con insistencia: "¿Qué es Buda?"
Baso respondió: "La Mente es Buda."
EL COMENTARIO DE UMMON
Si lo entiendes aquí y ahora, llevas la vestimenta
del Buda, tomas los alimentos del Buda, pronuncias las palabras
del Buda, realizas las acciones del Buda. De hecho eres el Buda.
Aunque esto pudiera ser, Taibai ha confundido a no pocos al
confundir la marca en la báscula con el peso mismo. ¿Cómo podría
ententer que tan solo la mención de la palabra Buda debiera obligarnos
a lavarnos la boca durante tres días. Si eres un verdadero estudiante
de Zen, deberías cubrirte los oídos y escapar cada vez que escuchas
a alguien decir: "La Mente es Buda."
EL VERSO
El cielo azúl, el día soleado. Es bastante detestable buscar por
los alrededores.
Si aún preguntas: ¿"Qué es Buda?" es como si gritaras
tu inocencia mientras sostienes el botín.
Este koan "la Mente es Buda" es maravilloso
para iniciar el estudio de nuestro "entendimiento correcto".
No debemos confundir. No me refiero a un entendimiento del Dharma
por medio de conceptos. Al desarrollar un "entendimiento correcto",
desde el esfuerzo inicial, la práctica no debería ser confusa ni
demasiado difícil. Incluso un entendimiento intelectual, si es claro
y preciso, puede y debiera ser una ayuda para la realización y la
actualización de la práctica. Sin embargo, algunas personas
no parecen tener ni idea de lo que se supone deberían estar haciendo.
Es decepcionante ver personas desperdiciar sus vidas, corriendo
en círculos, pensando que están haciendo lo correcto. Por otra parte,
es alentador ver que algunos de ustedes, que se sientan con
asiduidad, lo están haciendo muy bien. Esto comprueba una vez más
que quienes realizan el esfuerzo correcto se beneficiarán con el
resultado correcto.
Recuerden que la realización no es suficiente. Debemos
actualizar esta realización y hacer de ella la realidad de nuestra
experiencia cotidiana. De otra manera, se convertirá en una fantasía
y en un entendimiento conceptual. Un entendimiento conceptual del
Dharma es inútil. Sin embargo, es aquí en donde la mayor parte de
las personas se estacionan. Es triste perder esta rara oportunidad
para practicar y actualizar el verdadero Dharma. Baso, el personaje
principal de este koan, es una de las grandes figuras del Zen. Solamente
Eno, el Sexto Patriarca, abuelo espiritual de Baso, es considerado
por algunos académicos, más famoso que el propio Baso. La lista
de sus sucesores parece un "quien es quien" en el Zen:
Taibai, el monje que realiza la pregunta en este koan; el profundo
Nansen, maestro de Joshu; el laico Pang y su increíble familia y
el gran Hyakujo y su famoso koan sobre el zorro. Se dice que Baso
dejó 139 sucesores. Este es un número verdaderamente impresionante
si consideramos el esfuerzo que Roshi Maezumi tuvo que realizar
para producir 12 sucesores. Por supuesto que si Roshi hubiese vivido
hasta los 80 años probablemente hubiera dejado otros más .
Se describe la figura de Baso como físicamente imponente,
con una mirada de tigre. Es conocido por su vigoroso estilo de Zen.
Estén seguros que al escucharlo y verlo zarandear su bastón nos
llamaría la atención. ¡Poseía una figura notable! Dos de las escuelas
originales de Zen, las líneas Igyo y Rinzai lo
tienen como su ancestro.

Taibai vivió de los años 752 al 839. Fue un estudiante
particularmente dotado que poseía lo que llamamos una memoria fotográfica.
Siendo muy joven podía memorizar largos documentos escritos con
solo leerlos una vez. En los tiempos de este koan, tenía 30 años
de estudiar filosofía budista. Por medio de su ejemplo podemos comprender
que el estudio intelectualizado del Dharma es simplemente inadecuado.
Después de 30 años de estudios filosóficos profundos, aún seguía
siendo incapaz de comprender la esencia viviente del Buda Dharma,
incapaz de penetrar en el corazón de esta Gran Cuestión. ¡Treinta
años! ¿Podemos imaginar cuánto batalló? ¿Podemos imaginar su angustia
y su frustración? El hecho que haya alcanzado la iluminación por
medio de este koan es la razón por la que pienso que debe de haber
hecho zazén durante algún tiempo en todos esos años. Podemos darnos
cuenta a través de su compromiso con la práctica, de que no se trataba
de un estudiante común y corriente sino que se era de uno de esos
raros individuos que gustosamente entregaron su vida al Dharma.
Debemos sentirnos alentados por su ejemplo y no permitirnos nosotros
mismos sentirnos defraudados si las cosas no parecen avanzar rápidamente.
Una de las barreras que tenemos que penetrar es aquélla en la que
uno está deseando que algo suceda. Por medio de la práctica correcta,
podemos lograrlo.
Cuán patéticos resultan nuestros esfuerzos al compararlos
con este viejo maestro y aún más patéticos resultan los razonamientos
que utilizamos como excusas para no practicar. Aquí mismo, en Hazy
Moon, ¿Cuántos de nosotros hacemos más que un esfuerzo mínimo? Para
un ser humano no hay nada más importante que este esfuerzo. Ahora
mismo tenemos la oportunidad de romper esa barrera que nos mantiene
confinados a una vida de sufrimiento, pequeña y paranoide. Y, recuerden
por favor, que no se trata sólo de nuestro sufrimiento personal:
gracias a nuestros engaños, causamos sufrimiento a todos los que
nos rodean. Esto incluye a las personas que decimos que más amamos.
La mente egocéntrica, desafortunadamente, no puede funcionar de
otra manera. Su terreno es el miedo y está dominado por la avaricia.
Cuando la avaricia de la mente egocéntrica no es satisfecha, responde
con la ira. El mundo del sufrimiento nace de esta mente engañada.
Y todos decimos que deseamos liberarnos de este sufrimiento, pero
la mayoría de nosotros no realizamos el esfuerzo necesario. Dogen
Zenji ha dicho: "El Camino no es difícil. Simplemente las personas
no lo quieren recorrer en su totalidad." ¡Es una pena!
Nos quejamos de no tener el tiempo para realizar una
práctica seria. Sin embargo, tenemos tiempo para ver películas,
televisión y las fiestas de los fines de semana. Qué ingenuos somos
al dar prioridad a estas actividades, con la esperanza de que, de
alguna manera, nos liberen del aburrimiento y la ansiedad que encontramos
en nuestra vida cotidiana. No hay nada malo con divertirnos, pero
cuando nos convertimos en esclavos de las pasiones generadas por
el engaño, perdemos toda esperanza de salvación. ¡Con qué rapidez
se pasa la vida y, después, es demasiado tarde!
Este koan nos presenta a un estudiante serio que cuestiona
a su maestro. Casi implora: "Qué es Buda?" Lo que en realidad
está preguntando es: "¿Qué es el Camino?", "¿Cuál
es mi Verdadera Naturaleza? "¿Qué es Muji?" No se trata
de un cuestionamiento casual. Esta imploración está impulsada por
los treinta años de serios estudios. Sin duda alguna, Baso se percataba
del dolor y la angustia detrás de la pregunta de este estudiante.
Si nosotros no hemos sufrido esta ansiedad y desesperación no podremos
apreciar la urgencia existente en la pregunta de Taibai. Es
igualmente cierto que no podremos apreciar sino superficialmente
la respuesta de Baso. No podremos saber de la transformación que
se da. Él pregunta: "¿Qué es Buda?" La respuesta de Baso
es simple y directa: "Mente es Buda."
"MENTE ES BUDA" es una de las afirmaciones más directas
que puedan pronunciarse en cuanto a la esencia misma del Buda Dharma.
Es muy sencilla y directa y, sin embargo, raramente realizada.
El propósito de la llegada de Occidente de Bodhidharma fue precisamente
para transmitir esta enseñanza de "Sólo Mente."
Esta verdad ha sido realizada por todos los grandes Maestros del
pasado. Sin embargo, se trata sólo del dedo que apunta: "¡Mente
es Buda!"
Debemos cuidarnos de no caer en un entendimiento conceptual
de la Mente. Un entendimiento intelectual esquiva la esencia viviente
de este koan. Baso no está hablando del fluir de la mente egocéntrica,
constantemente ocupada en atrapar y rechazar cosas del mundo fenomenal.
No está ocupándose del funcionamiento del cerebro en su proceso
de clasificar las cosas que encuentra a su paso. ¡Se refiere a la
Mente como Absoluto!
Esta Mente como Absoluto no permite interpretaciones filosóficas
ni teóricas. Al trabajar con este koan debemos aprehender la verdadera
experiencia de la Mente en tanto que Absoluto. Debemos rechazar
todo pensamiento egocéntrico y existir en el samadhi de conciencia
despierta en el Eterno Ahora. El Eterno Ahora es Conciencia Despierta
Pura. Nosotros mismos debemos experimentar esta Conciencia, esta
Mente Única, no aprisionada por el flujo de la realidad manifiesta.
La realidad manifiesta no está separada de ella pero ¡no es esta
Mente Única! Podemos utilizar las olas y el océano como metáfora
de la realidad manifiesta y la Mente como Absoluto. Las olas son
idénticas al océano y no pueden separarse, sin embargo las olas
no son el océano. El viento (karma) proporciona las condiciones
para el surgimiento de las olas, y las olas, al estar condicionadas,
poseen características observables y duración. Como consecuencia,
podemos decir que las formas manifiestas de las olas nacen del gran
océano, que nunca abandonan este océano, y que, a su tiempo, las
olas regresan a su naturaleza informe dentro del gran océano.
Esto es cierto también en lo que concierne al mundo
manifiesto de los fenómenos que constantemente surgen a nuestro
alrededor. No poseen identidad fija, son simplemente el continuo
fluir de energía (karma) que se manifiesta y que, una vez más, se
integra al vacío de Sólo Mente. En tanto que Absoluto, esta Mente
no tiene principio ni fin. Transciende, literalmente, la relatividad
del mundo del nacimiento y de la muerte. Nacimiento y muerte continua
no son sino la vida eterna de esta Sólo Mente. Las olas que surgen
y se reintegran a su origen son la actividad del gran océano. El
mundo manifiesto que experimentamos en la forma de nuestra existencia,
de instante en instante, no es otra cosa sino la actividad de esta
Sólo Mente. Si solo pudiéramos despertar nuestro Verdadero Ser,
nos encontraríamos con que, desde el inicio, hemos estado a salvo
en las manos del Buda y que nunca hemos tenido nada que temer sino
las pesadillas de la mente egocéntrica...

Sin embargo, esta forma de hablar de la Mente puede
confundirnos. La mayoría de nosotros, aún en el corto tiempo de
esta charla, hemos empezado a formarnos un entendimiento racional
de "Mente". Esto esquiva totalmente el koan. Debemos comprender
que no hay nada que entender. Y no malentendamos este "nada
que entender". Nuestro problema es que nos encontramos atrapados
en los procesos de la mente egocéntrica. Este es el proceso sin
fin del desarrollo de toda clase de entendimientos basados en nuestro
gustos y disgustos y en nuestras preocupaciones en cuanto a la forma
en que aparecemos ante los demás. Esta clase de actividad es totalmente
ilusoria y lo único que provoca es prolongar nuestro sufrimiento.
Para liberarnos de esto debemos detener el flujo de la mente egocéntrica,
al menos una vez. Debemos desechar todos los pensamientos condicionados
y toda nuestra conciencia de nuestro yo y los otros para experimentar
el estado verdadero de "Yo soy Éso". ¡Puede lograrse y
debe lograrse!
Ummon dice: "Si lo puedes lograr aquí y ahora..."
y solo dejar que las cosas sean tal cual son, sin dejarte llevar
por la mente engañosa, entonces cada momento (de nuestras vidas)
serán la manifestación de nuestra naturaleza Búdica. Cuando camino,
es el Buda quien camina. Cuando hablo, es el Buda el que habla.
En realidad, estoy manifestándome como Buda y esta mente es el Absoluto!
¡El entendimiento intelectual no puede alcanzar este estado de Ser!
¡Esta es la viva experiencia del extraordinario universo de
la Unidad! Se trata de nuestra Verdadera Realidad. No existe nada
fuera de ésto. Ésto es: "Mente es Buda". Su terreno es
la compasión y carece de temor. Liberados al fin de las ruminaciones
egocéntricas, simplemente me dejo llevar por el maravilloso flujo
de la creación. Cuando río, sólo río. Y cuando lloro, sólo lágrimas
y nada más. Es como un amplio y vasto espacio abierto en el que
no existen obstáculos.
Hablar de todo esto no basta. Solo puede experimentarse a través
de la iluminación y esta iluminación se da por el samadhi de nuestro
zazén. Aquí nosotros entendemos zazén como no separación. Significa
sostener el esfuerzo del no-haciendo a través de permanecer en un
estado de completa alerta, de conciencia despierta, en el eterno
Ahora. ¡Únicamente este instante!. Este esfuerzo debe sostenerse
durante las 24 horas del día hasta que, finalmente, la raíz egocéntrica
sea eliminada y podamos permanecer en el lugar suave y dulce del
no esfuerzo.
Esto es lo que es "La Mente es Buda! |