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Hoy quiero visitar a nuestro viejo maestro, Engo, el compilador de las Crónicas del Acantilado Azul.
Estoy usando las Cartas Zen traducidas por Cleary, y
este capítulo en particular señala una cuestión importante: “El Tiempo no Espera a Nadie”. ¿Lo entienden? Aquellos de ustedes que están
sentados en la última semana de este Ango de Verano, dense cuenta de
que quizás nunca más tendrán la oportunidad de sentarse en otro
Sesshin. Y si no lo cuidan en esta última semana, quizás ya nunca lo
podrán cuidar. Qué rápido pasa su propia vida frente a ustedes, y qué rápido puede terminar.
Este viejo maestro Engo dice, “Todos
aquellos con mentes condicionadas están tan lejos de la realidad verdadera como lo está el cielo de la tierra”. ¿Qué es esta mente condicionada? Es tu mente egocéntrica, la
mente con la que funcionas “normalmente”. Es esa cosa que funciona entre tus oídos. Engo dice, “ En este momento, si no puedes cruzar la
barrera,
es obviamente porque tu mente tiene muchos apegos importantes. Si puedes apartarlos y alcanzar el ámbito donde no existe la mente condicionada, acabarán todos los engaños y hábitos emocionales, y
quedarán disueltas todas las obstrucciones creadas por el conocimiento condicionado, los puntos de vista arbitrarios y el entendimiento intelectual”. ¿Qué más se puede decir? Que tanto más sencilla puede ser nuestra práctica?
El Zazén, nuestra vía hacía ese
“ámbito donde no existe la mente condicionada”, no es una penitencia, ni una competencia para ver qué tanto sufrimiento y dolor puedes soportar. Es simplemente una entrada, como lo dijo Dogen, para el reposo
y éxtasis. Debes sentarte en profunda
complacencia. El Zazén ha de transformar tu vida en algo significativo y valioso. Dogen
dijo: “Retozarás para siempre en un samadhi de éxtasis”,
y el gran místico Meister Eckart dijo, “Debes experimentar tu vida como algo bello y dichoso”. ¿Qué otra cosa dice Meister Eckart que debemos saber? “Conviértete en un recipiente vacío. Vacíate por completo.” Esto
significa:
mantente quieto, vacío y alerta.
Dogen dice que no alimentes tus
propias nociones –cualesquiera que estas sean. No
son más que tus conceptos acerca de cómo es esto. ¿Y acaso han funcionado alguna vez?
Acaso el aferrarse a ellos ha provocado una metamorfosis maravillosa
en tu vida? Sólo cuida el momento presente de manera continua. Vamos, todos los maestros dicen que no tengas el mínimo pensamiento condicionado. Así de sencillo es. ¿Pero realmente crees o tienes fe en lo evidente? Seguimos aferrados a esos conceptos favoritos que sólo nos llevan al sufrimiento.
Engo dice más adelante,
“Una vez libre de su condicionamiento, la
mente ordinaria es la Vía”. ¿Qué es la mente ordinaria? Sin formular un
solo pensamiento, obsérvalo. Y ésto es de lo que te ocupas. Sólo te ocupas de este ahora. Esto es la Mente Búdica. En el momento mismo en que trato de verlo, pongo un muro entre mí y la realidad. Y, sin embargo, no se te puede escapar. ¡Simplemente mira! Ahora, haz lo que se necesita hacer, no lo que tú crees que se necesita hacer. Ten confianza en esta Mente búdica; siempre sabes lo que tienes que atender.
Es absurdo cómo vivimos
nuestra existencia cotidiana, buscando satisfacer nuestras tontas nociones. Y
existen personas que enseñan justamente esto. ¡Qué ridículo! ¿Qué se ha producido? Una ciudad donde la gente tiene miedo de caminar en la noche, donde pones barrotes en las ventanas de tu casa
como si vivieras en una cárcel, y
donde continuamente contaminamos el aire y envenenamos el agua. ¿Qué tipo de demencia es ésta? Nuestro
camino es dar ese paso atrás, voltear la luz hacia adentro, y entrar en el ámbito de la sanidad.

Engo dice que la mente
ordinaria es la Vía. ¿Dónde está la mente ordinaria, aquí mismo, ahora mismo? Nos dice: “Produces un pensamiento que busca ser ‘ordinario’, y ya te alejaste y se te escapó”.
En otras palabras, vives en el engaño. “Este es el punto más sutil y difícil de abordar. Incluso personas inmensamente grandes se tropiezan y titubean cuando llegan a este
punto – cuánto más aquellos que aún
están en una etapa de aprendizaje". No trates de entenderlo. No trates de producir algo. Tu naturaleza búdica está plenamente desarrollada y funcionando admirablemente aquí y ahora mismo. Sólo libérate de la mente condicionada. Después de todo, ¿de qué sirve? Solamente nos mantiene en la esfera del sufrimiento. Y el tiempo pasa tan repentinamente. No tenemos tiempo que perder. ¿Dónde se fue todo? Tan
repentinamente. ¡El tiempo
no espera a nadie!
No te puedes dar el lujo de jugar alrededor de la mente
engañosa. ¿Planeas estar haciendo
esto con el resto de tu vida? Si es así, estás jugando en un mundo de fantasía que finalmente se convierte en cenizas.
“Debes luchar con todas tus
fuerzas para llegar hasta aquí e interrumpir los hábitos de la mente condicionada. Sé como una persona que ha muerto la gran muerte: cuando tu respiración se interrumpe, entonces vuelves a la vida. Sólo entonces te das cuenta de que es tan abierta como un espacio vacío. Sólo entonces alcanzas el punto donde tus pies caminan sobre el terreno de la realidad”. ¡No hay limitaciones!
Es infinito en sus posibilidades! Sólo tú eriges las obstrucciones. “Cuando
experimentas una realización profunda de esta cuestión, todo se aclara y tu fe
se hace completa. Estás libre y
tranquilo, limpio a través de no-sabiendo algo, no entendiendo algo”. Pero no malinterpretes
este “no-sabiendo” con ignorancia y caos. Ese es nuestro
denominado estado de existencia “normal” en el ámbito neurótico del
pensamiento egocéntrico. Este “no sabiendo” del que habla Engo es un
estado de samadhi absoluto.
¡El estado de estar completamente
en donde estás, en este momento, presta
atención! Mantente quieto! Ponte alerta! Y si te sientas aquí
completamente presente no puedes
“saber” en el sentido del
conocimiento aprendido u adquirido, porque en el momento en el que
tratas de hacer eso, te retiras del momento presente. ¡Sólo puedes ser!
¿Qué es lo que dice este maestro chino de
este lugar del no-sabiendo?
Dice que no-sabiendo significa saber todo perfectamente. Y ese es el
estado de estar absoluto. ¡Ahora! Sin que la mente condicionada nos retire
de allí por un momento.
¿Vale la pena la pequeña
lucha para empezar a disciplinar la mente? Absolutamente. ¿Dónde has oído a
alguien que haya negociado la
travesía decir que no valió la pena? Nos han gritado. Dicen ¡apúrate,
apúrate! Gate! Gate!
Paragate! Parasamgate! Dicen: “¡Cruza! Cruza! Ven
a este estado maravilloso que es tu verdadero estado –no tienes nada
que cultivar”. No practicamos para cultivar la iluminación. La iluminación
esta aquí ahora, funcionando perfectamente. Practicamos porque
estamos neuróticos. Practicamos para deshacernos de esta mente
condicionada, neurótica, que nos impide ver las cosas como son.
El viejo Buda Engo dice además:
“Cualquier cosa te toca, te mueves
libremente sin más impedimentos, y sin ser jalado a ninguna parte.
Cuando quieres actuar, actúas y cuando te quieres ir, te vas. Ya no hay
ganancia ni pérdida, abarcas todo de pies a cabeza, todo de una vez”.
¿Te das cuenta? Has entrado al interior o
actualizado el mundo de la
Unidad. Algunos de ustedes no creen. Y en la medida que no tienen la fe
o el compromiso, siempre mantendrán una distancia.
¿Acaso es esto difícil de
lograr? Sólo es difícil si lo haces difícil, si caes de
nuevo en tus ideas condicionadas de cuán difícil es. Entonces ¿qué te lo
impide? Si no te importa verdaderamente tu preciada vida ahora,
entonces cuando? El tiempo no espera a nadie. Ni a ti.

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